Antes de empezar y antes de hacer cualquier comentario en este artículo, quiero dejar explícita y abiertamente claro que no quiero insultar a nadie, no quiero juzgar a nadie, ni muchos menos menospreciar a nadie. Quiero también dejar claro que respeto las decisiones de las personas respecto de la homosexualidad (y también a ellas mismas), pero no las comparto ni las valido.Hace un tiempo atrás escribí un artículo que hablaba sobre una situación que a mi gusto me parece discriminadora. Se trata de la clausura de iglesias en Perú por predicar en contra del homosexualismo. En aquella ocasión, un debate muy extenso se abrió en Facebook con opiniones tanto a favor como en contra de el, incluso se comentó más de la validez de la homosexualidad respecto a los principios cristianos que del artículo mismo.






